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El Supremo unifica criterios para detectar a los ‘falsos autónomos’: Si la relación es laboral prevalece “independientemente de la calificación jurídica que le den las partes”.

 

La diferencia entre un contrato civil y un contrato laboral radica en que el primero se limita a la práctica de actos concretos, sin sujeción a ninguna jornada, vacaciones y órdenes, con lo que se asume el riesgo empresarial de la actividad. Por el contrario, en los contratos laborales concurren los supuestos de ajenidad y dependencia.
En el caso de dos técnicos de ascensor se cumplieron dos requisitos esenciales que desvelaron que eran falsos autónomos:
• Dependencia: Asistencia al centro de trabajo del empresario o al lugar designado por éste y el sometimiento a horario. Este apartado es compatible con un régimen de sustituciones o las situaciones en las que el empleador se encarga de programar la actividad del trabajador, por mucho que éste tenga una supuesta libertad horaria y no necesite notificar sus vacaciones. El que los técnicos sólo trabajaran para esta entidad también fue determinante.
• Ajenidad: El trabajador pone a disposición del empresario el fruto de su esfuerzo y es éste último el que adopta las decisiones de mercado, como los precios o la selección de la clientela. Esto supone que el trabajador no asume riesgo empresarial alguno. En el caso de los técnicos de ascensor, la mercantil no solo les proporcionaba los bienes de equipo y las instrucciones de montaje, sino que hasta llevaban un mono con el logo de OTIS.
Para diferenciar estos casos del autónomo económicamente dependiente, se refiere el Supremo a que el legislador “ha despejado posibles dudas”. Éste debe ser una persona física que realice “de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena”.
Para el abogado de los afectados, Alejandro Pérez, que el Supremo profundice en los elementos definitorios de la relación laboral sienta un precedente y “da luz a los trabajadores”.
Pérez lamenta que haya empresas que se dediquen a cubrir las jubilaciones con este tipo de contratos, que encubren jornadas laborales de 13 horas y retribuciones de “miseria”. Asimismo, advierte de que se trata de un fraude a la Seguridad Social.
El abogado explica que, de los cuatro trabajadores, dos ya cuentan con las sentencias del Supremo, mientras que un tercero está pendiente del dictamen del Alto Tribunal y un cuarto ha negociado el despido improcedente con la compañía

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de Bytwelve Publicado en Martin

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