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Otras candidatas a Autónomas

Las empleadas del hogar representan el 3,4% de la población española ocupada, una tasa sólo por debajo de Chipre dentro de la Unión Europea. Cerca de 616.000 personas limpian nuestras casas -con o sin contrato-, hacen la comida que comemos, planchan nuestra ropa, cuidan de nuestros hijos, y a menudo también de nuestros mayores. Tener servicio doméstico ha dejado de ser una opción reservada para gente adinerada, un lujo con cofia atribuido a la clase alta. Cada vez más personas cuentan con profesionales del hogar  para eliminar las tareas domésticas de sus rutinas, aunque sea por unas horas semanales. Sin embargo, dentro de las cuatro paredes donde trabajan, las empleadas del hogar están completamente invisibilidades a nivel legislativo, económico y social.

una gran falta de conciencia del trabajo que realizamos, a pesar de que tenemos una labor social muy importante”, afirma Carolina Elías, empleada de hogar y presidenta de la asociación Sedoac que busca la visibilidad y la igualdad de derechos del colectivo. A su lado asienten Yolanda, Delia, Dona y Marta. Ellas son “la chica”, “la chacha”, “la que me limpia”: empleadas de hogar que han vivido las consecuencias de tener un Régimen Laboral Especial basado en la “confianza” entre empleador y empleado.

Cuando entró en vigor la ley actual, las altas en la Seguridad Social se duplicaron respecto al año anterior. Por primera vez, la cotización era obligatoria para el empleador desde la primera hora de servicio (antes sólo lo era a partir de 20 horas semanales).   La mayoría de empleadas acaban aceptando, porque conseguir un empleo es el primer paso para obtener los papeles que les permiten quedarse en España -la mitad de las empleadas de hogar son extranjeras-, aunque otras prefieren cobrar en negro porque no tienen intención de permanecer mucho tiempo.

También es habitual que se declaren menos horas de las realmente realizadas, sobre todo en el caso de las internas, donde las jornadas son maratonianas: “Lo más habitual entre las internas es trabajar entre 12 o 16 horas, así que, aunque ganes el salario mínimo, se te queda en dos o tres euros la hora”.

Además, incluso en el caso de que se declare todo lo percibido, su base de cotización no es proporcional al salario real si supera el tramo máximo contemplado en la ley, de 798 euros. Las bajas y pensiones se calculan, como mucho, en base a esta cantidad.  

Sin embargo, cotizar, aunque sea mal, es dentro del sector casi un privilegio. Porque el paso siguiente es el de convertirlas en Autónomas.

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de Bytwelve Publicado en Martin

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